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Pandemia y trastornos del sueño
¿Cómo mejorar la calidad del sueño en tiempos difíciles?
La pandemia de COVID-19 ha provocado cambios profundos en el comportamiento social, lo que lleva a la necesidad de considerar los efectos en la salud mental que pueden surgir de estos cambios. Además, es esencial examinar las variaciones en los comportamientos y estilos de vida, ya que los medios de comunicación han destacado cambios dramáticos en el sueño, el consumo de sustancias, la actividad física y la dieta, que podrían tener consecuencias posteriores para la salud mental.
El COVID-19 ha desencadenado una crisis de salud pública a nivel mundial sin precedentes, lo que requiere acciones para prevenir una posible crisis social a largo plazo. La investigación es crucial para diseñar planes de prevención ante una posible nueva pandemia de trastornos psiquiátricos y comorbilidades cardiometabólicas.
El artículo "Salud mental en tiempos de pandemia para tiempos sin pandemia" de Joan Carles March Cerdá aborda la urgente necesidad de prestar atención a la salud mental, que ha sido relegada en el ámbito de la sanidad. La pandemia de COVID-19 ha destacado la fragilidad de la salud mental, revelando que España dedica solo el 5 % del gasto total en sanidad a la salud mental, con una escasez de profesionales en el sistema público. Se prevé un aumento del 15-20 % en los trastornos mentales después de la pandemia. (Cerdá, 2021)
La falta de acceso a la atención en salud mental, los largos tiempos de espera y la desigualdad en el acceso a servicios privados son problemas significativos. La Organización Mundial de la Salud (OMS), estima que una de cada cuatro personas en el mundo experimentará problemas de salud mental en su vida, y los trastornos mentales se convertirán en la principal causa de discapacidad en 2030. La pandemia también ha tenido un impacto significativo en la salud mental de la población, con un aumento de la depresión, la ansiedad, el insomnio y el estrés postraumático. Los trabajadores de la salud que han estado en la primera línea de la lucha contra la pandemia también han experimentado altas tasas de síntomas de salud mental. Las desigualdades sociales aumentan los riesgos, y los jóvenes han enfrentado un incremento en los intentos de suicidio.
El tratamiento de los trastornos del sueño dependerá de numerosos factores relacionados a la persona en específico y su entorno, ya que las circunstancias particulares de cada uno ayudarán a determinar estrategias eficaces para lograr una mejoría en cuanto a la calidad de sueño. En ese sentido, es necesario mencionar que el insomnio puede ser tanto agudo (de corta duración) o crónico (de larga duración), siendo el primero bastante común, debido al estrés laboral o académico, presiones familiares o a un entorno de incertidumbre, como lo puede ser una pandemia, ya que esta causó en muchas personas un aumento en las dificultades para conciliar el sueño. En ese sentido, se mostró un incremento en la prevalencia del insomnio, pasando de un 26.2% a 33.7%, tal como lo señala un estudio realizado por Lin Yun (2020).
Algunas estrategias prácticas para afrontar esta problemática incluyen el establecer una rutina de sueño. Esto quiere decir que intentemos tener un horario fijo para dormir como para levantarse, a lo que se le podría añadir una rutina previa que nos ayude a tener un ambiente propicio para descansar. Por ejemplo, prescindir del uso del celular o de la televisión al momento de ir a dormir, así como tener un espacio cómodo: una habitación limpia, en silencio y a una temperatura agradable.
Así mismo, también es importante el mantener una alimentación balanceada. En particular, existen ciertos alimentos que nos ayudan a combatir el insomnio, como la palta, la piña y el plátano, los cuales son ricos en nutrientes como el magnesio, calcio, omega 3 y vitamina B, los que a su vez son necesarios para convertir el triptófano en serotonina y melatonina, que son imprescindibles para una adecuada conciliación del sueño. (García, 2020)
Los trastornos emocionales, como la depresión, la ansiedad y el estrés, a menudo están relacionados con problemas de insomnio, que pueden surgir como resultado de factores primarios o secundarios relacionados con situaciones estresantes. En México, estadísticas indican que aproximadamente el 80% de la población ha experimentado insomnio temporal al menos una vez en la vida, y la prevalencia del insomnio crónico oscila entre el 10% y el 30%. El insomnio crónico se define cuando ocurre más de tres veces por semana durante tres meses consecutivos y puede estar vinculado a enfermedades crónicas y sus tratamientos, así como a otros trastornos. A continuación, se presentará en detalle más estrategias para mejorar la calidad del sueño.
Un estudio realizado en España en febrero de 2020 por Diz-Ferreira et al.(2021) reveló que la pandemia ha generado niveles significativos de estrés, lo que ha llevado a trastornos del sueño y una baja calidad del descanso. La pandemia ha afectado el ritmo circadiano debido a la reducción de la exposición a la luz solar y la disminución de actividades al aire libre. La relación entre la alteración del ritmo circadiano y la producción de melatonina (una hormona que regula el sueño) se ha visto influenciada por el uso de dispositivos electrónicos antes de acostarse, como televisión, videojuegos, computadoras, reproductores de música, tabletas y teléfonos celulares. Durante el confinamiento, se ha observado un aumento significativo en el uso de estos dispositivos, ya que se han convertido en la principal fuente de información, estudio y trabajo. Esto ha resultado en cambios negativos en los patrones de sueño y vigilia, evidenciados por la somnolencia diurna.
Además, una investigación llevada a cabo por Zapata-Salazar et al.(2021) en deportistas de alto rendimiento mostró que experimentaron trastornos no orgánicos del ciclo sueño-vigilia. Los resultados revelaron que los participantes a menudo se despertaban por la noche o lo hacían una hora o más antes de lo habitual, lo que les dificultaba lograr un sueño reparador.
Por otro lado, los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que buscan mejorar el bienestar, deben reconsiderarse debido a la alteración causada por la pandemia. La solidaridad global en tiempos de crisis es esencial para hacer frente a esta enfermedad misteriosa. Se hace un llamado a mayores esfuerzos de investigación para abordar las consecuencias a corto y largo plazo de los cambios en los comportamientos de salud. (Yllescas, 2021)
En conclusión, la pandemia ha tenido un profundo impacto en el comportamiento social y la salud mental, lo que requiere acciones para prevenir crisis a largo plazo. La investigación es esencial para diseñar planes de prevención y se necesita solidaridad global para abordar los efectos de esta enfermedad.
Referencias bibliográficas:
Cerdá, J. C. M. (2021). Salud mental en tiempos de pandemia para tiempos sin pandemia. Revista Española de Enfermería de Salud Mental, (14) http://www.reesme.com/index.php/REESM-AEESME/article/viewFile/123/81
Li Y, Qin Q, Sun Q, Sanford LD, Vgontzas AN, Tang X. (2020). Insomnia and psychological reactions during the COVID-19 outbreak in China. J Clin Sleep Med: JCSM : official publication of the American Academy of Sleep Medicine.
Reyes Ramos, M., & Meza Jiménez, M. (2021). Cambios en los estilos de vida durante el confinamiento por COVID-19. CIENCIA Ergo-Sum, 28(4). https://doi.org/10.30878/ces.v28n4a4
Yllescas, V. A. J. (2021). Estilo de vida saludable en tiempos de pandemia. Visionarios en ciencia y tecnología, 6(S1), 44-65. https://doi.org/10.47186/visct.v6iS1.76
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